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martes, 16 de febrero de 2010

Pero si sucedió (entre sus piernas)

"No dijiste nada, confiabas en él. Sentiste como su lengua se deslizaba bajo tu pequeño ombligo, te sentiste cómoda, lo dejaste pasar, se sentía bien. No fue menos incómodo cuando Renato decidió usar sus manos para tocarte, después de esa noche, perdiste la cuenta de cuántas veces más lo hizo."

Este jueves 18 a las 7pm, estará Luis Fernando Alejos presentando la instalación "Pero si sucedió". Le prestaré mi texto para tocarlo como quiera y el querido Alejandro Marré colaboró en la curaduría y organización de esta obra.

La instalación será en la taberna literaria del Centro Cultural de España, en 4 grados norte (frente a Suae).

Por ahí los esperamos, queremos que esto sirva para que muchas personas salgan de la negación y se den cuenta que el abuso sexual no es algo "normal". Lamentablemente esto no llegó a los medios como se hubiera querido, debido a lo fuerte del tema, la censura se hizo sentir. El chiste de todo esto es poder sacar estos temas del área "tabú" en nuestro país.

¡Los esperamos!


domingo, 18 de octubre de 2009

Tranquilidad barbitúrica


Te sentabas a la orilla de tu cama, mientras peinabas tus ondas de hilos dorados. Alguien trató de quitarte la paz... Visualizaste el frasco blanco.... Ahhhh... Ese frasco esconde la paz interior, le decías a tu cuerpo.

Creiste explotar, llorabas de tristeza, esa tristeza que te oscurecía, tristeza que hacía tus lágrimas amargas. Recordaste que dentro del frasco tendrías tranquilidad... No sólo espantó esas nubes negras que te rodeaban, también quitó tu pena para siempre, y te dió la paz... Eterna tranquilidad barbitúrica que tanto buscabas.

domingo, 16 de agosto de 2009

Aquel perrito en la calle



Era diciembre del año 2004, un perrito flaco, debilucho, asustadizo y sin pelo, me seguía cada vez que yo salía a la parada del periférico a tomar la camioneta al trabajo.

El pobrecito tenía problemas con su piel, se le había caído el pelo y se paraba a medio carril auxiliar a rascarse porque también le picaba, tenía su piel rojita y por lo mismo la gente le tenía miedo y les daba asco.

Mi gordo tenía aproximadamente 6 meses. Lo apodé Manchas por el color del poco pelo que se le miraba. Poco a poco comenzó a seguirme también en las tardes, cuando llegaba del trabajo a la casa. Ahí fue cuando comencé a darle de comer.

Guardaba el almuerzo que me mandaban y se lo daba al regresar a casa. Al principio tenía que dejarle la comida y alejarme, pues el perro creía que le iba a pegar. Claro, todos los demás lo pateaban, le pegaban, le quemaban cigarros en su piel, le tiraban cohetes encendidos y lo hechaban de la iglesia que queda cerca, porque tomaba agua de los inodoros y "les podía pegar esa su enfermedad".

Manchas dormía parado cuando llovía, cuando dormía acostado en la acera y escuchaba pasos, se levantaba rápidamente en alerta, pues podía ser alguien que le quería pegar. Otras veces que llovía, se resguardaba debajo de la pasarela que está sobre el periférico.

Cuando comenzó a tenerme confianza, se apareció en el portón de mi casa. Mi mamá solo me dijo que hablara, y cuando lo hice, el perro levantaba su cabeza como buscándome. Fue así como ahora también me llegaba a buscar a mi casa, pero era la misma historia. Le tenía que dejar la comida afuera y después entrarme, de lo contrario él no comía.

Poco a poco me lo fui ganando. La primera vez que entró a mi casa mi gata lo sacó de ahí. Si, mi gata es una consentida jijijiji.... Ese diciembre mi familia se fue de viaje y quedó en casa solo mi papá y mi tía.

Mi tía me dijo que me regalaba la casa para el perro, porque se dio cuenta de mi intención de llevarlo a casa. Una vecina, que recoge y alimenta a la mayoría de perros que tiran en esa área del periférico, me dijo que si yo lo recogía ella me ayudaba con los primeros gastos del doctor.

Y así hice, el perro pasó los primeros días durmiendo, fue tanto que me preocupé. Pero al recordarme que casi no dormía, entendí que solamente estaba recuperndo su sueño perdido. A las dos semanas ya hacía travesuras. Después le di la noticia a mi mamá que cuando regresaran de su viaje iba a encontrarlo en casa, para que no se sorprendiera.

Meses después los vecinos comentaban que mi perro esa super bonito, cuando les contábamos que era el perro que se mantenía en la calle, no lo podían creer. "Si, ese mismo al que ustedes le pegaban", pensaba yo.

Han pasado casi 5 años, y el perro le tiene miedo a la mayoría de cosas que uno le acerque o lleve en las manos. También es un poco agresivo con la gente que no conoce y es sobre protector conmigo. Si están cerca de mí, el Manchas fijo no los va a querer. Aprendió en poco tiempo a sentarse, acostarse, dar la pata y sentarse... Es el perro más noble y fiel que he tenido.

Ayer fue el día de los animales sin hogar... Aprendamos a ser un poco más conscientes con aquellos que no se pueden defender. Cuando tengamos ganas de una mascota, adoptemos en lugar de comprar, no compremos ni en la calle ni en las pet shops... Hay muchos animalitos maltratados esperando tener un final feliz como el de Manchas.

martes, 16 de junio de 2009

Inocencia entre sus piernas


Ocho añitos, te veías preciosa con tu pelo dorado y tus rulos caían sobre tu espalda. Te encantaba jugar bajo los árboles, correr, pintar, soñar... Te gustaban en especial los árboles de tu colegio, de los cuales caían unas vainas que contenían pequeñas hojas con forma de corazón, eras una romántica, la ilusión asomaba en tus grandes ojos color miel, sin duda alguna eras feliz.

Cuando tu cómplice se acercaba a ti, te sentías especialmente contenta. Él te acompañaba a todos lados, era casi casi, tu hermano mayor, el que te cuidaba, el que te enseñaba, una de las personas en las que más confiabas, Renato tenía 16.

Regresando tu cómplice a casa después de una fiesta, no era muy tarde, pero disfrutó tanto la parranda que, a pesar de que el reloj no marcaba ni las doce, a él se le sentía olor a licor. Entró a casa, se fue directamente a tu habitación, tu ya estabas acostada, adormitada y sólo escuchaste a papá decir: qué bien se llevan aquellos!...

Renato entró a tu habitación, se metió debajo de tus sábanas, "Camila, no digas nada". Tu obedeciste, Renato era tu mejor amigo, él no podía lastimarte. Cuando menos lo pensaste, sentiste cómo sus manos se deslizaban bajo tu pijama, suavemente quitó tu ropa interior si que nadie más se diera cuenta... Tu quieta, inmóvil.

No dijiste nada, confiabas en él. Sentiste como su lengua se deslizaba bajo tu pequeño ombligo, te sentiste cómoda, lo dejaste pasar, se sentía bien. No fue menos incómodo cuando Renato decidió usar sus manos para tocarte, después de esa noche, perdiste la cuenta de cuántas veces más lo hizo.

Hoy, decidiste borrar de tu memoria todo lo que pasó, decidiste no dejar que hubieran más "Renatos" en tu vida y te cerraste por completo. Hoy, lloras en las noches tratando de recordar si únicamente sus dedos y su lengua pasaron por tu virgen vagina. Hoy, lloras porque aparte de tu inocencia, se llevó tu salud mental, espiritual y emocional.

Camila murió en esa cama, donde Renato repetidas veces, disfrutó el pequeño cuerpo de su amada.